martes, 11 de septiembre de 2012

Fueron

La vida allanó el camino
para la casualidad,
decidió que se encontraran
entre tanta oscuridad.
Fueron luz para sus noches,
fueron fuego en el invierno
y sus ojos, al mirarse,
fueron todo, siempre fueron.
Pero el frío se instaló
en los huecos que dejaron,
confiando en que el dolor
no podría separarlos.
Y el amor perdió la guerra
de batallas sin sentido,
y de heridas indelebles
de quien todo lo ha perdido.

B.J.
12/09/2012

viernes, 31 de agosto de 2012

Una última canción

Llaman por teléfono. Ella ya sabe el motivo. Descuelga, igualmente. Pone el altavoz y deja el aparato sobre la cama. Suena una canción, una despedida. Da vueltas por la habitación. De repente, se para. Se arrodilla frente a la cama y escucha, con el teléfono cada vez más cerca. Las lágrimas empiezan a brotar. No puede contener la pena que le provoca un adiós tan amargo, tan triste, tan inconcluso. Y se le estruja el corazón. El llanto es cada vez más abundante. Le va costando respirar. La canción se va acabando y ella sólo quiere mantener para siempre aquella voz, ahora tan lejana. "No te vayas, por favor, no te vayas", es lo único que acierta a musitar, entre lágrimas ahogadas. Intenta, en vano, retenerle. Los dedos de sus manos se van deslizando por la pantalla del teléfono hasta perderse entre las sábanas. Las agarra fuertemente con los puños cerrados, mientras suena el último acorde. Se hace un silencio. El tiempo se detiene. Quien está al otro lado de las ondas corta la llamada. Ella lo siente como la más cruel de las metáforas. Sigue llorando, cada vez más fuerte. Le falta el aire. Ahora tiene la cabeza apoyada sobre sus brazos cruzados. Se le van acabando las fuerzas. Y se queda dormida, con su cara bañada en lágrimas y su corazón apagado.

B.J.
31/08/2012

jueves, 30 de agosto de 2012

Estabas

Estabas como la vida, como todas las historias que vuelven al principio, como todo lo que va llegando a su final. Estabas y te fuiste, pero no muy lejos y nunca por demasiado tiempo. Porque, a su transcurrir, siempre acabaste volviendo. Estabas, una vez más. Estabas con tus ojos y su profunda mirada adivinando mi suerte. Estabas con tu sonrisa, ésa que me hizo empezar a quererte. Estabas con tus palabras, cuyo sonido me hizo creerme más fuerte. Y, definitivamente, lo fui. Estabas con el propósito de que no pudiera dejar de verte. Estabas ahí. Y hablabas. Hablabas como quien simplemente está, como los que sólo respiran, indiferentes. Pero hablabas y me mirabas. Estabas. Y hablabas. Y me mirabas. Y yo no sabía a dónde mirar. Estabas de pie, frente a mí. Y por si te lo preguntas: sí, lo conseguiste. Y no creas que no lo supe. Tal vez sí lo sepa. Quizás sólo esté fingiendo que me engañas. Mientras que tú, simplemente, estabas.

B.J.
30/08/2012

martes, 28 de agosto de 2012

Lo bueno y lo peor

El silencio que tú describes,
el que ahora bien sabes dar,
va llenando todas mis noches
de recuerdos y nada más.
¿Cuánto bueno hemos tenido?
Lo malo ha sido lo peor.
Ya no sé si vale la pena
o si debo decirte adiós.
No te quejes por quejarme,
ya lo hiciste demasiado,
mucho esfuerzo y energía
en lugar de contestar.
No me hables si no quieres,
no te sientas obligado;
pero esconde tu sonrisa
y no mires al pasar.

B.J.
28/08/2012

sábado, 25 de agosto de 2012

Versos olvidados

Anoche, de madrugada, me puse a organizar las "Notas" del iPhone y encontré escritos unos versos, seguramente fruto de una idea que apareció repentinamente alguna noche mientras intentaba dormir. Cuando eso pasa, suelo apuntarla en el primer papel que encuentro (tengo varias libretas en la mesilla de noche) y sigo durmiendo (o intentándolo). Debe ser que en aquella ocasión no tenía papeles a mano y lo anoté en el teléfono. Y allí se habían quedado, olvidados. E intenté hacer algo con ellos:

Los ojos más profundos,
los oídos más sordos
y esos brazos tan llenos,
tan vacíos de ti.
Un silencio que apaga
esas voces que ahogan
todos estos secretos
que no supe cubrir
con los velos oscuros
que fuimos destapando
y los fuimos llenando
de diciembre y de abril.

Las miradas ya no engañan,
no se pueden esconder
en los ojos que no miran
lo que no quisieron ver.
Y las palabras más hondas
ya no dicen nada más;
ya la ausencia y la distancia
las hicieron escapar.

B.J.
12/06-25/08/2012

jueves, 23 de agosto de 2012

Suena

Suena martilleante tanto silencio,
como suenan las ausencias obligadas;
como suena una voz, allá, a lo lejos,
como suena la tristeza en mi mirada.
Suena tu recuerdo en mi memoria,
suena el pesar de la distancia;
suena el final de una historia
y al caer van sonando mis lágrimas.
Y suena la última canción,
suena con su triste melodía;
y suenan todas esas palabras
que sólo suenan a despedida.

B.J.
23/08/2012

miércoles, 11 de julio de 2012

El verdadero regalo

Estas ganas de seguir,
poco a poco, van menguando;
ya no quiero insistir,
¿cómo puedo amarte tanto?
Escribo estas breves líneas
bañadas en triste llanto
para darte, sin consuelo,
el verdadero regalo.

No eres más que un conocido,
un par de conversaciones
y un café... que aún me quema.
Jugamos a ser amigos
en contadas ocasiones
y ahora sé que nada queda.

Y, ¿cómo puedo sentir
que del todo te he perdido,
si no se puede perder
lo que nunca se ha tenido?
Y yo no puedo perder
lo que nunca ha sido mío.

Ya no espero una respuesta,
ya no busco tu perdón,
ya no quiero que me quieras
como te he querido yo.
Lo único que te pido,
como enésimo favor,
es que entiendas una cosa
sin ninguna otra intención:

Ahora atiendo tus deseos
y, con todo mi dolor,
es por ti que me voy yendo,
es por ti que digo adiós.
B.J.
10/11-07-2012

martes, 28 de febrero de 2012

La ironía servida

Mi echarte de menos
y tu estar tan ausente,
tu maldito silencio
y mis ganas de verte.
Y robarle unas dudas
a tanta indiferencia
y continuar jugando
a inventar la paciencia.
E ignorar que no aguanto,
que sin ti ya no puedo,
que el deseo me llama
a escribirte de nuevo.
Que me pierdo y perdida
en memorias, recuerdos,
las lágrimas acechan
al saberte tan lejos.
Y querer olvidarte es
no saber cómo hacerlo
sin tener tus palabras
apagando mis miedos.
La ironía servida,
ya lo voy entendiendo:
es estar condenada
a quererte en silencio,
encontrarte de noche
y saber que vendrás
siempre que yo lo quiera,
mientras que tú no estás.

B.J.
28-02-2012

jueves, 23 de febrero de 2012

Mientras estemos vivos

Hay veces que una canción nos transporta a otro tiempo, otro lugar; revivimos situaciones que creíamos olvidadas. Y ése es el momento cuando el más feliz de los recuerdos produce, paradójicamente, la más amarga de las sensaciones.

"No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió."
-Gabriel García Márquez-

Ésta ha sido una de mis máximas siempre, siempre tan difícil de aplicar. Porque si aquello que aconteció es tan preciado como para querer conservarlo mientras estemos vivos, el recuerdo se nos antoja entonces insuficiente. Se va convirtiendo, a su vez, en el recuerdo de un recuerdo -idea que saqué de una película y que me pareció dolorosamente hermosa-. Y, de esta manera, a base de recodar, queda desdibujada la delgada línea que separa la realidad de lo que es, simplemente, producto de nuestra imaginación y de nuestro deseo.

"No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió."
-Joaquín Sabina-

Y, ¿si realmente las cosas no pasaron como creemos? ¿Y si nuestra perspectiva de la realidad está mucho más condicionada de lo que pensamos? Si mi mayor miedo es vivir sin memoria, ¿realmente sería el temor de perder la capacidad inventiva? ¿Quién nos garantiza que no vivimos constantemente siendo titiriteros y, en ese juego, cada cual es quien nosotros queremos que sea? Esto me trae a la memoria otra pregunta:

"¿Quién escribirá la historia de lo que pudo haber sido?"
-Andrés Calamaro-

Lo que pudo haber sido no existe. No obstante, eso no significa que tenga menos valor que lo que realmente fue. Al fin y al cabo, ¿qué nos hace más felices? Juguemos a soñar despiertos.

B.J.
23/02/2012

domingo, 5 de febrero de 2012

La mentira que siempre dijo una verdad

Yo soy sólo una mentira que jura no esperarte,
tan sólo un mar de dudas que no entiende tus mitades;
una lágrima perdida en la tenue oscuridad
de pensar que volverías y saber que no es verdad.
Pero hoy desperté con la ilusión y la alegría,
de quien sabe apreciar los detalles de esta vida,
el poder disfrutar de mis amigos y familia
y entender que, en realidad, no pesan tanto los días.
Ahora no soy mentira, reconozco que te espero,
con una sonrisa inmensa y los brazos abiertos.
Con los golpes de tu ausencia, aprendí que tu silencio
se va volviendo más débil, se va haciendo más ligero
a medida que lo olvido y poco a poco voy sintiendo
que es así como te aguardo, que es así como te quiero.

B.J.
Diciembre 2011 - 05-02-2012

jueves, 2 de febrero de 2012

Un, dos, tres... ¿Por qué te preocupas?


“Si tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y, si no tiene solución, ¿por qué te preocupas?”

Esta frase la escuché hace tiempo, no me acuerdo bien en boca de quién. En su día no le presté demasiada atención, aunque parece ser que mi subconsciente sí lo hizo y hoy la recordé. Decidí buscarla en Internet y, por lo visto, se trata de un proverbio árabe.

Sea como fuere, he decidido aplicarlo. Para ello, me he marcado unas directrices:

  1. Intentar cambiar la situación que provoque malestar.
  2. Si no hay nada que se pueda hacer para resolverla, cambiar la actitud con que afrontarla.
  3. Tratar de poner freno a los malos pensamientos en cuanto aparezcan.
  4. Darle la importancia que se merecen aquellas pequeñas cosas del día a día.
  5. Llenarme de mensajes positivos.
  6. Creer que todo empieza por mí.
Me ha quedado demasiado “Fácil”, pero hoy prefiero pensar así. Empezaré con un: 

¿POR QUÉ NO? 
 Y que no haya respuesta que me convenza.

B.J.
02-02-2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

Miércoles, catorce


Había sido un día horroroso para Mara y el dolor de cabeza no mejoraba las cosas. Así que decidió levantarse del ordenador y darse una ducha.

Mientras el agua caliente caía por su cara y se mezclaba con tantas lágrimas, una imagen se apareció de pronto: se imaginó desplomada en los brazos de Juan, llorando, contándole todo cuanto sentía y hallando la calma que le faltaba en sus brazos y sus palabras. Todavía no encontraba explicación a poder confiar tanto en una persona a quien conocía desde hacía tan poco tiempo y con la que apenas había hablado unas pocas veces.

- Sólo dos de verdad. – murmuró.

Se refería a esas conversaciones en las que hubo una implicación personal. Vaya si la hubo. Ahora ya no las podía olvidar y necesitaba a Juan ahí con ella, le necesitaba tanto… Y, tristemente, no podía hacer nada al respecto. Se había comprometido a esperar, pero los días iban pasando y nada sucedía. La desesperación comenzaba a apoderarse de ella.

Salió de la ducha y, mientras se secaba, no dejaba de sentir su ausencia y su silencio que, en ese momento, le dolían tanto. Se puso el pijama y se sentó frente al ordenador, que había dejado encendido para seguir hablando con una de esas pocas personas a las que podía contar todo. De hecho, aquellas lágrimas tenían su origen en una conversación previa con ella, su gran amiga Guadalupe, otra de las personas que, habiendo conocido en los últimos meses, se había convertido en alguien imprescindible para Mara.

Guada, estoy muy cansada, mejor me voy a dormir. Mañana será otro día. ¡Que descanses!”, escribió en la ventana de diálogo del Messenger.

Se quitó el pijama y se metió en la cama. Tomó su iPhone con la mano izquierda y comenzó a escribir un borrador en que se dirigía a Juan y se desahogaba. Un borrador que nunca habría de llegar a destino.
B. J.
01-02-2012

martes, 31 de enero de 2012

Veinticuatro octubres

Al primero jugábamos a llenar un baúl,
en el cuarto abrí los ojos y ahí estabas tú;
habíamos cambiado, por el rojo, el azul,
sin caer en la cuenta de que todo era luz.
Seis días por delante, veinticuatro años conté,
una tarde y una noche que jamás olvidaré.
Lo que se iba disfrazando de triste despedida,
fue el inicio de un valioso regalo de la vida.
Fue una tarde de aquéllas en que el frío me encontró;
fue la espera y no saber ni querer decir adiós. 
Fui sonrisa al mirarte y, de pronto, fue el calor;
fuiste sorpresa al verme, yo lo sabía y tú no. 
Fueron pocas palabras, fue a nacer una ilusión;
fue buscarte y tú encontrarme; fue no decir que no. 
Fue una carta con respuesta en una conversación,
fue un día caprichoso que temprano anocheció. 
Y tú siempre me miraste y yo nunca más te vi,
adivinaste mi verdad, aunque jamás te mentí.
Y yo nunca más lo supe, y tú siempre lo supiste, 
como nunca más te fuiste, como nunca más volviste.
B.J. 
30/31-01-2012

domingo, 29 de enero de 2012

Uno

Una lluvia me detiene,
me recuerda tus palabras
y me escondo en esta noche
tantas veces olvidada.
Voy tejiendo con mi mente,
poco a poco, una esperanza,
que me aleja de la vida
que me encuentra siempre al alba.
Voy creando ilusiones
que me mantienen anclada
a todos estos recuerdos
que me acercan a la nada.
Hoy soy todo lo que sueño,
lo que no seré mañana
eso que, cuando amanezca,
se quedará entre las sábanas.
Y se me ocurre pensar
como siempre, aquí en la cama,
que lo que es tan irreal
es aquello que me salva.
Aunque no vea el final,
tristemente, se me acaban
tus abrazos, tu sonrisa,
y todas esas palabras
que la lluvia me recuerda
en esta noche estrellada.
Y esa lluvia me detiene
y se pierde entre mis lágrimas,
y ahora entiendo una verdad
que me hiere y se me clava:
ahora sé que nunca tuve
ni siquiera tu mirada;
sólo queda el falso invento
de creer que la distancia
pondrá freno a esto que siento
y que no encuentra palabras.
Que no cesa de dolerme
porque ya no tengo nada,
ni siquiera la ilusión,
ni el dolor de la esperanza
de creer que tú vendrías,
de pensar que te importaba...
Hoy me siento tan vacía,
que me pesa hasta el alma.
B.J.
20-12-2011